Calima

En las Islas Canarias muchas veces sufrimos “La Calima” ese polvo en suspensión transportado desde el Sahara con el viento del este o del sureste y que formas parte de los restos de las grandes tormentas de arena procedentes de dicho desierto. Llega a parecer una niebla que cubre todas nuestras ciudades, montes y que dificulta su respiración y enturbia la visibilidad, pero muchas personas desconocen que “La Calima” es algo más importante de lo que piensan y que sin ella posiblemente los seres vivos de este planeta estaríamos en problemas.

Con los avances tecnológicos y la puesta en marcha de infinidad de satélites en nuestra órbita, se ha podido descubrir una insospechada interacción entre dos partes del mundo totalmente opuestas y alejadas.

La idea entre los científicos de que en la naturaleza está todo más o menos conectado entre sí es ya bastante antigua. Parece totalmente un contrasentido, que uno de los lugares más áridos y deshabitados del planeta sea el alimento necesario de la selva del Amazonas.

La NASA ha hecho cálculos, gracias a sus satélites, y han afirmado que sobre la selva del Amazonas se deposita 27 millones de toneladas de polvo del desierto del Sahara. Pero este polvo que para muchos es muy molesto, no se deposita así sin más, sino que lo hace disuelto en las permanentes lluvias que azotan la selva y que mantiene verde ese pulmón del planeta.

Al llegar disueltas en la lluvia, las plantas asimilan muy rápido todos los nutrientes necesarios para su crecimiento sin que se llegue acumular en ningún sentido. Este polvo es rico en fósforo, un material que escasea en la selva amazónica. Así que sin miramientos es totalmente devorado por las raíces de toda clase de plantas. es un hecho, sin el Sahara, la selva del Amazonas no existiría, porque sencillamente no tendría los nutrientes para sustentar la vida.